En Guerrero, un estado marcado por la marginación histórica, altos índices de pobreza y una baja escolaridad promedio, esta afirmación cobra especial relevancia. He tenido estudiantes normalistas que, a pesar de hablar una lengua indígena, la ocultan por miedo a la discriminación, o por haber internalizado que “hablar bien” es solo hacerlo en español. Esto es un reflejo de la asimetría valorativa que Schmelkes describe como una forma de racismo estructural. Además, el abandono escolar sigue siendo más alto en comunidades rurales de la región Norte, Montaña y Costa Chica del estado, donde muchas veces la escuela reproduce desigualdades en lugar de combatirlas.
Es por ello que la educación intercultural, entendida como una apuesta ética, política y pedagógica, debe ir más allá del bilingüismo y adentrarse en una transformación profunda del currículo, la formación docente y la manera en que entendemos el valor de la diversidad cultural en el aula.
Sobre este importante tópico, te invito a analizar la siguiente participación de Eufrosina Cruz Mendoza: COMO ARREBATÉ LOS DERECHOS QUE LA VIDA ME NEGÓ, en TEDxCuauhtémoc.
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